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El Parque Nacional Death Valley (Valle de la Muerte) se encuentra en California, USA. En él existe un lago seco de superficie resquebrajada también conocido como Racetrack Playa en donde ocurre un fenómeno difícil de explicar: grandes rocas de un peso considerable se desplazan inexplicablemente dejando extrañas huellas sobre la superficie. Particularmente, las más llamativas están en Racetrack Playa, un lugar llano y arcilloso.
Aunque la planicie y textura de Racetrack son fascinantes, es muy extraña científicamente hablando. Esta apariencia es causada por barro seco, fluido y rompiente después de una fuerte lluvia.
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Las rocas, algunas de ellas de considerable tamaño y peso, dejan tras de si rastros o estelas, a veces, rectilíneo otras veces erráticas. Nadie las ha visto moverse, pero hay están. Unas dejan estelas rectilíneas, otras curvas, algunas no se mueven y otras tienen una trayectoria casi circular.
Las teorías que tratan de explicar este enigma tienen de protagonistas a las condiciones extremas del tiempo en estos lugares: al viento racheado e intenso, la lluvia e incluso el hielo. La superficie del lago es una especie de barro seco, que con la lluvia suele transformarse. La hipótesis más sólida sobre las causas del fenómeno habla simplemente de la combinación de lluvias fuertes, una superficie resbaladiza y fuertes vientos que alcanzan en ocasiones para desplazar rocas de más de 300 kilos. Hasta hoy, nadie ha visto a las piedras moverse.
La zona del Valle de la Muerte tiene una anchura de entre 6 y 26 km, cerca de 225 km de longitud, y en partes está por debajo del nivel del mar (en el punto máximo 86 metros por debajo). Es famoso además por sus temperaturas extremas (registra la temperatura más alta de EEUU, con 56º7 en 1913). En la zona es prácticamente imposible observar vida. Rodeado de elevaciones montañosas multicolores y con una superficie chata cubierta con arena blanca es de una belleza muy inusual.
El secreto sigue estando en el desierto de California y en otros lugares de la tierra donde “los fantasmas” del desierto parecen haber movido a grandes piedras cuando nadie está presente.
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