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LA HIPOCRESÍA ENERGÉTICA DE LA CORRUPCIÓN Y DE LA IGNORANCIA HUMANA
Dicen, que la energía resulta de la transformación de masa de los cuerpos, según una balance que supuestamente el Sr. Einstein formuló hace ya un siglo, con la ecuación famosa E/m = c2 = k y la ciencia física oficial creyó que así era, con las demostraciones aparentes de las reacciones nucleares de fisión, postulando después y además, la fusión de igual manera, para justificar la energía del Sol y de las estrellas, que hasta entonces era inexplicable.
Pero esto no es compatible con la naturaleza, la materia y el universo, ni con la nueva teoría Unificada Física de Cuerdas CFD de la Fundación Cónido de Madrid, que ya pronostica que la masa de las partículas no se puede crear, ni destruir, ni transformar y solo puede cambiar de estado (valores de ciertos parámetros de sus características) bajo modelización matemática y en condiciones adecuadas no manejables, y además es eterna.
Lógicamente, en un mundo material que se degrada aparente y continuamente, se podría pensar, que toda la masa se va transformando en energía sin lugar, ni posición, y que después, podría aparecer por sorpresa en alguna parte, dando así la razón en el futuro, a todas las teorías religiosas creacionistas, sobre todo judío-cristianas, que considerarían esa aparición, como la creación caprichosa de una obra divina imposible en nuestro universo.
Es necesario recordar, que por desgracia todavía hoy, la ciencia física oficial está basada en los supuestos trabajos erróneos de dos súper religiosos como el Sr. Einstein, judío y defensor y practicante a conveniencia de las creencias religiosas de la religión judía, con sus teorías aparentes, erróneas y demagogas de la Relatividad y del Sr. Newton, practicante acérrimo de la religión cristiana, con sus leyes de la gravitación imposibles y que considera falsamente, dogmas inamovibles del conocimiento de la física y de la humanidad, lo que la convierte en una ciencia religiosa y por tanto sin libertad de pensamiento, al tener éste, mediatizado por sus fantásticas y fanáticas creencias religiosas basadas en el temor miserable a la otra vida y a la llegada de un Mesías ilusorio, que les ayudaría ruín y partidistamente a gobernar el mundo, y así engrosar corruptamente sus bolsillos de dinero y de poder, como si los demás fuesen verdaderos borregos imbéciles, sin conocimiento, ni pensamiento.
Pero esta ciencia no se da cuenta que lo que “ve”, es solo aparente, porque no puede alcanzar los tamaños tan infinitamente pequeños de las partículas. Desde arriba solo vemos el bosque, que parece solo un elemento, pero desde abajo vemos miles de árboles todos distintos.
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