Estafadores I …
Ferdinand Waldo Demara (1921-1982)
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La noche, cernida oscura y tormentosa sobre la costa de Corea, prometía ser inolvidable. A bordo del destructor Cayuga, de la Marina Real canadiense, se sucedía un drama digno de la guerra que envolvía al noreste asiático ese tenso octubre de 1951. Un cirujano, el teniente Joseph Cyr, empleaba todas sus fuerzas en salvar la vida de una docena de soldados surcoreanos heridos; en particular, logró realizar con éxito una difícil operación de pulmón. Quienes estuvieron presentes esa noche agitada en el Cayuga hablaban de un “médico milagroso”, ya que sólo podía ser obra de Dios que tantos pacientes se salvaran. La historia se coló en los periódicos, donde capturó la atención de un hombre que descartó de plano la intervención divina. Su nombre era Joseph Cyr y aún se encontraba en Canadá. Tenía que tratarse, sin duda, de un impostor; así que el doctor Cyr hizo la denuncia ante la policía.
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Se le considera el mayor embaucador del siglo XX. Con éxito, se hizo pasar por ingeniero civil, cirujano, alguacil, abogado, monje y científico. Como un camaleón, asumía identidades distintas sin levantar sospechas, hasta que fue descubierto en 1951. La fama adquirida fue la peor condena: tuvo que resignarse a ser él mismo por el resto de su vida.





